escribir como meditar

La escritura como un acto meditativo — Aprende el arte de escribir despacio

“Todos podemos escribir. Pocos sabemos trabajar en la escritura.” —Louise DeSalvo, The Art of Slow Writing

Uno de los libros más inspiradores y útiles que leí el año pasado fue The Art of Slow Writing de Louise DeSalvo (“El arte de escribir despacio”).

DeSalvo es escritora y profesora de escritura creativa y ha visto cientos de estudiantes que querían terminar su ensayo o su libro demasiado deprisa. Entendía su urgencia, porque a veces ella también se sentía frustrada con el paso de tortuga al que avanzaba su propia escritura.

Decidió investigar cuánto tiempo les llevaba a los escritores exitosos terminar un libro y qué proceso seguían. Descubrió que muchos autores sostenían que escribir despacio era la única forma de conseguir la complejidad y profundidad que estaban buscando.

Por ejemplo, Steinbeck, mientras escribía Al este del Edén, se propuso terminar dos páginas escritas a mano cada día. Cuando su editor lo presionó para que fuera más rápido, se resistió diciendo:

“Es una sugerencia destructiva… Como sabes, un libro es algo muy delicado. Si presionas su proceso, el libro mostrará esa presión.” 

Virgina Woolf, mientras trabajaba en Al faro, escribía solamente 500 palabras cada día. Eso antes de la revisión.

A Michael Chabon le llevó cinco años completar su novela Telegraph Avenue.

DeSalvo usa su propio ejemplo, así como el de muchos otros autores, para diseccionar los muchos pasos que conlleva crear un libro. Varían de escritor a escritor, pero así sería un proceso común:

  • Imaginar un libro. Pensar sobre él. Tomar notas. (Este paso puede durar meses e incluso años.)
  • Escribir el primer borrador.
  • Trabajar por etapas, escribir, revisar, descubrir de qué va realmente tu libro a medida que trabajas en él.
  • Una vez tienes un segundo, tercer o séptimo borrador que es mejor, revisarlo de nuevo, pensando específicamente sobre su estructura y sobre las imágenes subyacentes que se repiten. Reescribirlo de nuevo teniendo presente tus observaciones.
  • Refinar el manuscrito.
  • Mostrárselo a otras personas. Revisarlo de nuevo, teniendo en cuenta sus comentarios.

DeSalvo cuenta numerosas anécdotas de escritores que, a través de este arduo proceso, descubrieron después de meses y años de trabajo el auténtico tema, motivos recurrentes y final de sus libros. Como dice:

“Escribir despacio es un acto meditativo: ir despacio para entender nuestra relación con nuestra escritura, ir despacio para determnar cuáles son nuestros verdaderos temas, ir despacio para escribir obras complejas, ir despacio para estudiar nuestros antecedentes literarios.”

Leer este libro me animó mucho en un momento en que me sentía exhausta por el esfuerzo de escribir mis memorias. Me proporcionó herramientas para ser más organizada y analítica. Por ejemplo, empecé a escribir un “diario de mi proceso”. En este diario anoto los retos a los que me enfrento mientras escribo, los pensamientos y recuerdos que se me presentan, la cronología en que se apoya la historia, y cualquier otra cosa relacionada con lo que estoy escribiendo.

También me hizo sentir mejor darme cuenta de que incluso los autores de más éxito tienen momentos en los que se sienten perdidos o encallados. Darle a su historia el tiempo y el esfuerzo que necesita es lo único que les ayuda a llegar a la meta.

Hoy en día el ideal es que todo vaya muy deprisa y obtener gratificación inmediata. Damos por sentados que las páginas web se cargarán de inmediato, que todo el mundo responderá nuestros mensajes de texto sin demora, y que los artículos que leemos estarán simplificados a base de listas y párrafos cortos que los hagan consumibles en cinco minutos o menos.

Ser paciente con nuestra escritura es una habilidad que solo aprenderemos con mucha práctica. Si llevas mucho tiempo con un proyecto, no te desesperes. Los mejores escritores saben que solo tiempo, esfuerzo y paciencia producen obras excelentes.

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