Crea una rutina consistente de escritura

Cuatro consejos para crear una rutina consistente de escritura

¿Sueñas con publicar un best seller? ¿Con escribir obras que transformen el mundo o, al menos, tu mundo? Entonces has de crearte una rutina consistente de escritura.

Tener ideas brillantes, un estilo impecable, o una historia maravillosa no basta. Todo queda en agua de borrajas si no pasas horas escribiendo y re-escribiendo.

Ahora bien, ¿cuál es la mejor rutina de escritura para sacar una obra de envergadura adelante?

Dice el refrán que cada maestrillo tiene su librillo. Es muy cierto. Lo que funciona para mí no necesariamente funcionará para ti. Sin embargo, la rutina de escritura de muchos autores establecidos comparte ciertas características.

Aquí tienes cuatro consejos que pueden ayudarte a crear la tuya:

Crea un horario personalizado

Cuando tu tiempo es limitado, hay dos formas principales de conseguir un horario consistente:

  • Escribir cada día, aunque sea un poco.
  • Escribir solo unos determinados días de la semana, pero un rato más largo.

Conozco escritores publicados que han seguido uno u otro modelo. Una amiga mía, por ejemplo, solo escribe los sábados, pero dedica el día completo. Así ha conseguido terminar un libro maravilloso y publicar varias historias en revistas literarias. Otro amigo, escritor famoso, solo escribe si tiene un mínimo de dos horas seguidas para dedicarle.

La ventaja de ese modelo es que los días que escribes, al dedicarle varias horas, es más fácil llegar a ese estado de fluidez en que las palabras parecen salir solas.

Por otra parte, cuando escribes a diario, aunque solo tengas media hora o una hora, la obra en la que estás trabajando está siempre presente en tu subconsciente. Es común que soluciones pasajes difíciles espontáneamente, mientras esperas el autobús, lavas los trastes o incluso mientras duermes. Ese trabajo subconsciente no se da con tanta frecuencia cuando escribes esporádicamente.

Si observamos a los escritores más establecidos, casi todos ellos escriben a diario. Unos dedican solo dos horas, otros ocho. Algunos escriben por las mañanas y otros por las noches. Pero todos los días sin falta, trabajan en su obra. Tienen una rutina consistente de escritura.

Yo he probado ambos métodos. Considero más fructífero escribir todos los días. No necesariamente has de escribir cosas nuevas. Algunos días puedes editar, hacer investigación que necesitas para tu historia, tomar notas de ideas que se te ocurren, crear un esquema, etcétera. Pero mantén ese guiso a fuego lento constantemente. El resultado será mucho más sabroso.

¿No tienes mucho tiempo? Levántate media hora antes de lunes a viernes o reserva media hora después de cenar, lo que te funcione mejor. Y el fin de semana, date el lujo de escribir tanto como puedas y quieras.

Crea un ritual

Tener un ritual refuerza el hábito de escribir de una manera consistente. Puede ser algo muy simple. Por ejemplo, quizás siempre te preparas un café o un té antes de empezar a escribir. O meditas cinco minutos. O bien ordenas tu escritorio. O afilas un lápiz. O, como hace Stephen King, simplemente cierras la puerta de tu habitación para que nadie te moleste.

Sea lo que sea, lo importante es hacer esa misma acción SIEMPRE antes de empezar. Así se convierte en un recordatorio o estímulo que automáticamente asocias con ponerte a escribir.

Crea objetivos claros

Si te creas un objetivo definido podrás medir el éxito de tus esfuerzos. Hay muchos escritores que se imponen una cantidad de palabras que quieren escribir cada día. Steinbeck, por ejemplo, se fijó la meta de escribir una página diaria. Parece poco, pero si escribes una página a diario, ¡en menos de un año tendrás un libro de 300 páginas!

Recuerda que no necesitas escribir a la perfección desde tu primer borrador. Ya sabemos que las primeras versiones de un libro nunca son buenas. Pero, como dice Jody Picault, autora de cinco best sellers: “No puedes editar una página en blanco.”

Otro tipo de objetivo es imponerte una fecha límite. Puedes decidir que quieres acabar un capítulo, un libro o diez poemas para una fecha determinada.

Algo que hago yo es juntarme con dos escritoras amigas cada dos meses para mostrarnos y comentar lo que hemos escrito. Eso me obliga a seguir escribiendo, porque no quiero llegar a la cita con las manos vacías.

Inventa trucos para seguir adelante

Hemingway nunca dejaba de escribir a menos que supiera cómo iba a seguir la historia al día siguiente. Joan Didion pasa una hora después de cenar releyendo y editando lo que escribió por la mañana para empezar al día siguiente con un manuscrito decente.

Otros escritores escriben unas horas, hacen ejercicio físico intenso y vuelven a escribir otras horas. Yo paseo a mi perro cuando me falla la inspiración. Eso me refresca y me da ánimos para seguir trabajando.

Un truco útil es dejar tu computadora encendida por la noche, abierta ya en el manuscrito que vas a seguir trabajando. Cuanto menos tengas que esforzarte para empezar a escribir, mejor.

Un último consejo: Multiplicarás tu eficacia si te prohíbes mirar email y redes sociales hasta que hayas escrito un determinado número de palabras.

Recuerda: solo cumplirás tu sueño de crear una obra maravillosa si creas una rutina consistente de escritura.

Foto de Jan Kahánek via Unsplash

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