Por qué escogí ser valiente en lugar de ser exitosa — y cinco citas que estimularán tu valor

Cuando escogí tres palabras que definieran cómo quería sentirme a finales de 2017, lo primero que se me ocurrió fue ENFOCADA, COMPROMETIDA y EXITOSA. Después de reflexionar unos días, cambié EXITOSA por VALIENTE.

Como escritora y dueña de un pequeño negocio, tener éxito es muy deseable. Después de todo, hay cuentas que pagar, y pasarse meses afanándose día y noche con palabras y con historias sin que nadie las lea puede resultar frustrante.

Pero no puedo controlar cuál será la recepción de mi trabajo. Lo único que puedo controlar es el compromiso apasionado y constante con mis sueños y el trabajo duro para hacerlos realidad.

“Incluso los cobardes pueden aguantar la adversidad: solo los valientes pueden aguantar el suspense.” —Mignon McLaughlin

Metas externas frente a metas internas

Cuando tengo metas impuestas externamente, soy persistente y decidida —supero los objetivos de una compañía como líder corporativa, entrego proyectos de alta calidad en la fecha debida o incluso antes como contratista, y preparo y enseño clases excelentes—, pero cuando las metas son internas me cuesta más ser constante. (Nos pasa a todos, ¿verdad?)

Esto me sucede en parte porque suelo tratar de abarcar más de lo que puedo. Por eso una de las palabras que elegí fue ENFOCADA. Pero gran parte del problema viene del miedo y la inseguridad. Miedo de estrellarme si corro un riesgo con algo nuevo. Inseguridad que me invade cuando rechazan un proyecto mío, porque una vocecita empieza a decir inmediatamente:

“¿Y qué esperabas? ¡Si es que no vales nada!”

Esta reacción automática descarrió mi carrera de escritora hace unos años, cuando mandé una colección de cuentos a varias editoriales de España y nadie la quiso publicar. Recibí notas escritas a mano de tres de los editores más respetados en la industria, diciéndome que el libro era bueno, pero que los cuentos no vendían y que si tenía una novela, les gustaría verla. Muchos autores en ciernes se hubieran volcado en cuerpo y alma y hubieran escrito una novela, pero yo me quedé colgada en el “no”.

Me dio miedo pensar que quizás no sería capaz de escribir una novela y terror invertir años de trabajo en un proyecto sin garantía alguna de éxito (ya comenté que hay cuentas que pagar, ¿verdad?), así que ni siquiera intenté escribirla. Ojalá hubiera sabido entonces de las muchísimas personas exitosas que recibieron cientos de cartas de rechazo, pero tuvieron el valor de continuar luchando por sus sueños.

“Si solo hubiera alegría en el mundo, nunca podríamos aprender a ser valientes y pacientes.” — Hellen Keller

Conquistar la valentía

Entiéndeme. He corrido grandes riesgos en mi vida. De hecho, cuando una de las ejecutivas en mi anterior trabajo dictaminó que a los editores no les gusta el cambio porque les asustan los riesgos, me quedé de piedra. “¡Ni se te ocurra decirle eso a una inmigrante!”, dije malhumorada para mis adentros. “Cualquier persona que deja atrás su país, su idioma, a su familia y a sus amigos, y empieza de cero en otro lado, ha corrido un riesgo mayor que la mayoría de la gente,” continué muy ofendida en mi diálogo imaginario.

Pero esto es precisamente lo que hace la valentía tan difícil: La valentía debe conquistarse todos y cada uno de los días de tu vida. No es una medalla que te prendes en la solapa de tu chaqueta y que colorea todo lo que haces a partir de entonces. Es un esfuerzo consciente de superar tu desconfianza en ti misma, tu falta de compromiso y tus decepciones día sí y día también.

“El valor consiste en ser la única persona que sabe que estás asustado.” —Franklyn P. Jones

Las muchas caras de la valentía

La valentía puede tomar muchas formas. Estas son algunas de las formas que toma para mí ahora mismo:

  •  Valentía es desnudar mi alma en un blog.
  •  Valentía es lanzar un negocio sin saber si triunfará.
  •  Valentía es escribir día y noche porque creo que tengo algo que decir, aun cuando no sé si mi libro se publicará algún día.
  •  Valentía es mostrarme tal como soy en toda circunstancia, porque eso me expone a dolorosas críticas.

“No soy divertida. Lo que soy, es valiente.” —Lucille Ball

Pero, ¿es que no quiero tener éxito? ¿Que se publiquen mis libros, que todo el mundo ame mi blog, que mi negocio vaya viento en popa, mis relaciones a las mil maravillas y mi cuenta corriente tenga bastante dinero como para no perder el sueño pensando en la siguiente emergencia? Claro que sí. Pero si te pasas el día soñando despierto sobre el éxito que tendrás quizás se debilite tu determinación. Cada revés alejará la Tierra Prometida un poco más de ti y cada crítica aumentará tu indecisión.

Has de enfocarte en lo que realmente te importa y dedicarle cada célula de tu ser.

Quizás nunca ganaré el Premio Nobel, pero esto es lo que sí que haré:

  •  Escribiré lo mejor que pueda
  •  Trabajaré tanto como pueda
  •  Aprenderé tanto como pueda

Y si a pesar de todo mi esfuerzo no alcanzo a pagar las cuentas (ya presentías que esto saldría otra vez, ¿verdad? Porque ser valiente no excluye ser realista) , cambiaré de rumbo, y encontraré nuevas estrategias para hacer lo que de veras me importa y lo que contribuirá en mayor medida a ayudar a los que me rodean.

La valentía es una elección

Tú también puedes escoger ser valiente. Puedes esforzarte en superar tus miedos. Puedes aprender a aceptar el cambio y la incertidumbre. Ser valiente puede ser algo grande, como dejar atrás tu país o una relación mediocre, o algo pequeño como escribir algo en Facebook que te sale del alma.

“Atrévete, ten el valor de mostrar tu ser auténtico.”— Queen Latifah

¿Cómo estás escogiendo ser valiente hoy?

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