pizarra blanca para un escritor

Por qué una pizarra blanca puede ser la mejor amiga de un escritor

En noviembre 2016 asistí a un taller de escritura sobre cómo escribir memorias. La maestra era la reconocida autora Joyce Maynard. Fue una experiencia maravillosa.

Una de las lecciones más útiles para mí fue cómo usar una pizarra blanca para planear mis historias.

Joyce cree firmemente en usar una pizarra blanca (o un post-it gigante que puedes colgar en la pared) para desarrollar el esqueleto de una historia. Allí anota, antes de empezar a escribir la pieza, el tema y una lluvia de ideas con todos los elementos que podría usar para ilustrarlo. También diseña el arco narrativo.

Durante esa semana, la vi crear arcos narrativos fascinantes a partir de los retazos de nuestras piezas, después de destrozarlos con su crítica. Le hacía docenas de preguntas a la escritora de turno. En base a sus respuestas, diseñaba una forma de contar la misma historia de forma más profunda y entretenida.

Este es el porche donde nos reuníamos para los talleres, con la omnipresente pizarra blanca.

 

Las pizarras blancas se usan mucho en el mundo de los negocios, pero nunca se me había ocurrido usar una para mi escritura creativa. De hecho, siempre me habían asustado un poco. Tiendo a escribir piezas largas y a pensar las cosas detenidamente, así que las sesiones espontáneas de lluvias de ideas con una pizarra blanca no son mi punto fuerte.

Pero llevaba más de 125 páginas de mis memorias escritas y me sentía estancada. Esa es una sensación muy desagradable cuando has invertido tanto tiempo en un manuscrito.

La historia se me estaba yendo de las manos: Demasiados personajes. Demasiados años. Demasiadas digresiones. Tenía una idea del final, pero los pasos para llegar allí estaban menos claros.

Joyce me aconsejó que usara una pizarra blanca para planear y escribir piezas más cortas. Una vez dominara esa técnica, podría aplicarla a mis memorias.

Me puse manos a la obra. Hice una lluvia de ideas para un ensayo corto usando la técnica de la pizarra blanca. Me resultó sorprendentemente fácil diseñar el arco narrativo.

Esta es la primera pizarra blanca que he usado jamás para diseñar una historia, en una versión inicial y una segunda versión más refinada.

Claro está que usar una pizarra blanca no significa que la historia será buena automáticamente. Has de trabajar duro escribiendo, reescribiendo y volviendo a reescribir, como haces siempre. Pero usar este método ayuda muchísimo porque sabes de entrada cuáles son todos los elementos que vas a usar en tu historia y cómo funcionaría el argumento. Es muy reconfortante.

Si te sientes estancado o perdido con la historia que estás escribiendo, te recomiendo probar esta técnica. La verdad es que la recomiendo en todos los casos, porque he comprobado que funciona.

Así es como puedes usar la pizarra blanca:

  • Arriba escribe el título (provisional o definitivo). Al lado, define tu tema en una frase corta.
  • Haz una línea vertical en el margen derecho. Escribe una lluvia de ideas. Incluye todos los elementos de la historia que podrías usar para ilustrar ese tema. Eso no quiere decir que los usarás todos, sino que escogerás entre ellos los más relevantes.
  • Dibuja una arco narrativo que tenga un comienzo, conflicto, climax y resolución.
  • Sigue pensando y refinando, quizás haciendo un segundo esquema en otra hoja como hice yo arriba.
  • Ahora, con una idea clara de tema, elementos y argumento, ¡a escribir!

Espero que esta técnica te ayude tanto como me ha ayudado a mí. Créeme: Es más fácil llegar a puerto cuando la luz de un faro ilumina tu camino.

Recibe el boletín de Vida Now

* indicates required